Qué orgullosa estoy de esta receta... si, ya sé que una mermelada no tiene mucha complicación.. fruta, azúcar, un poco de agua y ya.
Pero es que es la primera vez que hago una mermelada de limón y he leído unas cuantas recetas para terminar haciendo la mía, y ver que me ha salido estupenda me produce mucha alegría. Suave, con un sabor a limón intenso, dulce con un toque ácido y un regusto un poco amargo muy muy lejano y nada fuerte al final.Es una mermelada que espesa muy fácil, como la de naranja, porque el limón tiene muchísima pectina, que hace que gelifique perfectamente (por eso en otras mermeladas añadimos siempre el zumo de medio limón). Os diría que a la hora de ponerla al fuego dejéis la mermelada más bien como un puré ligero porque al enfriar espesa muchisimo, con lo que si evapora mucho luego os podéis encontrar con una gelatina de limón, del estilo del membrillo.
Es una mermelada muy clara, de hecho en las fotos parece más oscura de lo que es en realidad. Aún así yo he dejado que el azúcar tome un poco de color porque las mermeladas muy claras no me van mucho, a no ser que sea cabello de ángel, que si, se ve más bonito si es dorado.
Me gusta que se vea que está hecha de limón, así que he dejado algunos trozos de piel de limón en tiras. Muy muy bonita, no creéis?
Ingredientes (dos botes de 250 aproximadamente):
1 kilo de limones (estos son del campo de una vecina)
500 gramos de azúcar
250 mililitros de agua
1 cucharadita de canela
1 cucharadita de jengibre
Preparación:
Lavamos muy bien los limones y los cortamos en cuartos.
En un bol echamos los trozos y los cubrimos de agua. Los dejamos dos días en la nevera cambiándole el agua dos veces al día.
En este punto tengo que decir que esto es para quitarle el amargor a los limones y usar todo: piel, parte blanca y pulpa, pero yo los puse en remojo para quitarles el amargor en general y porque luego podéis separar mejor la parte blanca de la pulpa, y luego con un cuchillo a ras podréis separar la piel de la parte blanca más fácilmente.
Pasados los dos días escurrís bien, peláis los trozos de limón (se separa muy fácil con la mano) la pulpa de la parte blanca y luego con un cuchillo a ras sacáis la piel y desecháis lo blanco. Quitad todas las pepitas porque también amargan un montón.
En una cacerola echáis la piel y la pulpa con el agua y con una batidora le dais para romper un poco y conseguir la textura que queráis. Yo lo puse en una batidora americana, le di 1 golpe de 3 segundos y ya, a la cacerola.
Ponemos al fuego y cuando haya cogido calor y lleve unos 10 minutos añadimos el azúcar y las especias moviendo bien para que no vaya al fondo y se queme. Dejamos 20 minutos más hasta que evapore 1 tercio y retiramos. Pasamos a unos tarros esterilizados, podéis ver cómo se hace aquí y dejamos enfriar.
Nota: os aconsejo que remováis más o menos continuamente para que el azúcar no se vaya al fondo y se queme, y lo hagáis a fuego medio bajo para que el azúcar no tome color rápidamente.
Si queréis una mermelada más clara parad dos o tres veces la cocción y volvéis a poner al fuego para que el azúcar no se tueste.




























