Este blog nace de la necesidad de recopilar las recetas que voy haciendo y el gusto de querer compartirlas con todo el mundo

jueves, 21 de febrero de 2013

SOPA THAI CON LOMOS DE MERLUZA REBOZADOS EN SÉSAMO (VEREDICTO: CULPABLE)

Fui culpable. Culpable de querer ser como los demás me veian y no me sentía. De querer ser perfecta.
Culpable de no admitir mis limitaciones, forzar la máquina y no llegar, y culpable de castigarme por ello.
Fui culpable de ponerme a dieta y terminar por no comer. Culpable de esconderme y mentir para no tener que hacerlo.
Y durante algún tiempo - no recuerdo cuánto- fui culpable.
Pero ya no lo soy. Porque no soy perfecta ni quiero; porque es más gratificante el camino para conseguirlo que simplemente serlo; porque mientras caigo y me levanto aprendo algo nuevo y me hago más fuerte para la vida.
Fui culpable pero ya no, y sin embargo es un estigma que me acompañará toda la vida, porque no se me permite no comer. Enfermedades o situaciones por las que cualquiera pierde el apetito son un privilegio reservado sólo para los que nunca fueron culpables, y desde aqui y con esta sopa que nos ha encantado en casa y que si se sirve con pescado es un plato único perfecto, reivindico mi derecho al beneficio de la duda.


Ingredientes para 2 personas:
Caldo de pescado (yo puse en una olla la cabeza y la espina de una merluza, una cebolla, sal y puse agua justo hasta cubrir la merluza, lo dejé hervir 20 minutos, quité la espuma y retiré)
Media cebolla o puerro
1 zanahoria grande
1 ajo
1 cucharada de salsa de ostras
1 cucharada de salsa de soja
Fideos thailandeses
1 pimienta cayena (opcional)
Una pizca de perejil picado
Jengibre fresco rallado (opcional, aunque también puede ser nabo)
2 cucharadas de aceite de oliva
Para los lomos de merluza rebozados aqui
Preparación:
En una olla ponemos el aceite y cuando esté caliente echamos el ajo rallado, la cebolla y la zanahoria muy picadas. Añadimos la salsa de ostras y la salsa de soja y dejamos que se haga bien.
Añadimos la pimienta cayena, el jengibre rallado y echamos el caldo de pescado. Dejamos unos minutos.
Añadimos los fideos y los hacemos conforme diga el fabricante. En este caso yo aparté el caldo una vez alcanzó el hervor y eché los fideos, tapé y dejé 3 minutos.
Acompañamos de los lomos de merluza rebozados.
Nota: cuidado al salar el caldo de pescado ya que la salsa de ostras y la de soja salan bastante.

LOMOS DE MERLUZA REBOZADOS EN SÉSAMO

Hoy os traigo otra manera de rebozar y "empanar", en este caso unos lomos de merluza.
En casa gustó mucho porque el sésamo le da un toque diferente, crujiente y muy muy rico. E incluso una vez frío el pescado no pierde firmeza, cosa que sí pasa con el rebozado con pan rallado, que tiende a humedecerse.

La receta es muy sencilla. Sólo hay que tener paciencia porque el sésamo tarda un poco en tomar color.

Ingredientes:
Lomitos de merluza (yo los corté por la mitad y cada uno en 2 mitades para conseguir unos palitos o bastones)
Huevos para rebozar
Sal
Pimienta
Ajo en polvo (opcional)
Harina (harina de garbanzo, el mismo sésamo servirá si lo pulverizamos.. para que sea sin gluten. Si no teneis problemas de celiaquía la harina puede ser de trigo)
Sésamo crudo
Aceite para freir (a mi me gusta de oliva)

Preparación:
Cortamos los lomos de manera que queden unos palitos o bastones les echamos sal, pimienta y ajo al gusto.
Preparamos 3 platos:
El primero con la harina, el segundo con el huevo o huevos batidos y el tercero con sésamo.
Pasamos los lomos por la harina, golpeandolos bien para quitarles el exceso, luego los pasamos por huevo batido y al final por sésamo.
Los ponemos en aceite bien caliente al principio y luego bajamos a fuego medio para que se haga la merluza por dentro y se tueste el sésamo. Le damos vueltas para que se tueste por todos lados.

lunes, 11 de febrero de 2013

PAN DE HIGOS Y NUECES (y la renuncia del Papa, justo ahora que iba a ir a verlo!!)

El Papa ha renunciado. No se encuentra con la fuerza necesaria ni física ni espiritual para seguir ejerciendo esta tan difícil labor. Demasiados frentes para un hombre tan mayor.
Y es que en estos tiempos tan malos para todos, para la Iglesia no iba a ser menos; al fin y al cabo las pasiones son propias de los seres humanos sin distinción.

 Elucubrando con una amiga sobre quién puede suceder a Benedicto XVI pensamos en que puede ser "Pedro el Romano" del que habla San Malaquías en sus profecías.
Malaquías profetizó que después de este último Papa llegará el fin de la Iglesia.
Llegados a este punto muchos estarán frotándose las manos pensando que después del Papa 112 la Iglesia caerá y se destruirá.

  Sin embargo la Iglesia no la forman sólo el Papa y la Curia romana. Somos miles de millones de católicos los que poblamos la tierra; y teniendo en cuenta que es imposible que todos los que formamos la Iglesia seamos destruídos (GAD), se me hace más fácil la creencia de que Malaquías habla del fin de esta Iglesia.
  Y por mi parte decir que ojalá sea así, que necesitamos una renovación de dentro hacia afuera: excomulgar, reconvenir o reconducir a los que se hayan apartado del camino y que con sus enseñanzas hacen tropezar a otros; revisión y cuidado en la selección de obispos, diáconos y presbíteros. En una frase: Cuidado en la elección de todos aquellos que tienen la misión de enseñar, presidir y dar ejemplo de una vida cristiana.
  Pase lo que pase, nombren a quien nombren, aqui seguimos nosotros unidos en la fe.

Ingredientes para el pan con higos y nueces (receta del blog "Cocinandotelo")
1 huevo pequeño
10 gramos de azúcar
225 gramos de harina de fuerza
15 gramos de levadura fresca de panadería
una pizca de sal
15 gramos de mantequilla
63 mililitros de leche
90 mililitros de agua
100 gramos de higos secos
50 gramos de nueces un poco picadas

Preparación:
En un bol ponemos el agua templada y diluímos la levadura dentro, añadimos el azúcar, la leche, el huevo batido y la mantequilla.
Cuando esté todo bien integrado y mezclado vamos añadiendo poco a poco la harina con la sal y después los higos cortados en trocitos y las nueces un poco picadas hasta que quede una masa fina y eslástica aunque un poco pegajosa.
La dejamos reposar hasta que doble el volumen y después la volvemos a amasar, sacamos unas bolas para hacer los panecillos (salen unos 8, 10) y los ponemos en la bandeja del horno, encima de un papel sulfurizado.
Una vez hayan subido los metemos en horno precalentado a 180º calor arriba y abajo durante 15 minutos o hasta que estén dorados.
Después de sacarlos y aún calientes los pintamos con un poco de mantequilla y espolvoreamos una mezcla de azúcar y canela por encima de manera generosa y dejamos que se enfrien.

Nota: Para cerrar este post tengo que decir que fuimos a Roma, no estaba Benedicto pero tuvimos la bendición de poder estar en la elección del Papa Francisco. Viva el Papa!!

domingo, 10 de febrero de 2013

PAN SIN GLUTEN (o cómo el que busca un amigo sin defectos se quedará solo toda la vida)

El viernes estuve en casa de una amiga haciendo pan. Ahora con el segundo embarazo le han descubierto una intolerancia al gluten así que estamos compartiendo algunos días en la cocina, aprendiendo y descubriendo nuevas recetas ahora sin gluten.
Siempre fuimos amigas, tuvimos diferencias y pasamos un tiempo alejadas. Hace unos pocos años retomamos la amistad, no dónde la dejamos, sino como si nunca la hubiésemos perdido

Y se agradece, porque los buenos amigos se pueden contar con los dedos de una mano y a veces hasta sobran dedos, y no estamos en disposición de ir cerrando puertas por orgullo y soberbia.
Y es que el que busca un amigo sin defectos se quedará solo toda la vida.  Este refrán es una gran verdad, principalmente cuando uno se analiza y se da cuenta que el que más defectos tiene es uno mismo.
Las personas terminan uniéndose por cuestiones de afinidad: en política, en religión, en creencias, en hobbies, valores...; a pesar de tener cosas en común chocamos, pues nuestra escala de valores puede ser la misma, pero no podemos pretender que el orden de prioridades sea el mismo. Esto puede tornarse un problema para uno de los dos y empieza a exigir lo que da. Lo que se da depende de uno, pero lo que se recibe es un regalo siempre, aunque a ojos de la persona que lo toma crea que es insuficiente puesto que lo que dio es más de lo que recibió
La amistad no tiene un baremo, se es amigo y punto. Se está o no, siempre o cuando es necesario, cuando te lo piden o cuando tus circunstancias también te lo permiten. Se está a las buenas y a las malas.
Si uno espera recibir lo mismo que da, lo más probable es que termine defraudado, no por culpa del amigo, sino por propia culpa, pues poner esas expectativas en el otro es hasta temerario. Si nosotros  fallamos... por qué esperar que los otros no lo hagan?
El perdón es una actitud del que ama, es anterior al arrepentimiento del prójimo que ofendió o hizo daño. Perdonar las faltas de otros es difícil, hace  falta grandes dosis de caridad y humildad y normalmente vemos los agravios desde un plano superior: a mí -el ultrajado- se me debe la disculpa en tiempo y forma que yo creo que debe hacerse. Y volvemos a lo mismo: no podemos esperar que las acciones de otros se hagan como nosotros queremos, porque cada persona es un mundo y todos diferentes. Pensar que un amigo tropieza y levantarlo para que camine de ahí en delante de la manera que nosotros queremos no es amistad. Tropezar, caer y levantar al amigo las veces que haga falta, dialogando y haciéndole saber cómo nos sentimos por la repetición de situaciones que nos hacen daño siempre con amor, eso es amistad.

Y es que no se nos ha dotado a los hombres con el don de la telepatía y no podemos meternos en la cabeza del otro, por lo que lo que nos molesta tenemos que decirlo, así sea 70 veces 7 y esperar sin odio ni rencor en el corazón.
Las relaciones –del tipo que sean- son y serán siempre complicadas si nos olvidamos de la humildad y la piedad, de tender el puente al que causa el oprobio.

Estas situaciones se tornan insoportables cuando el sentimiento es mayor que la simple amistad, y es que la línea que separa el amor y el odio es muy muy delgada, y el perdón como el amor no depende sólo de un sentimiento, sino de una decisión.Y mientras perdonamos y esperamos ser perdonados me vienen a la memoria aquellos versos de Santa Teresa de Ávila: nada te turbe.
Ingredientes para 20 panecillos:
1 kilo de harina para pan sin gluten (nosotras usamos de la marca schär)
900 mililitros de agua templada
100 gramos de levadura fresca de panaderia
90 mililitros de aceite de oliva
Una cucharada de sal
1 cucharada de azúcar
Preparación:
Templamos el agua y disolvemos la levadura y el azúcar. Añadimos el aceite.
En un bol ponemos toda la harina y la sal y vamos añadiendo el agua amasando bien para que se integre y quede una masa elástica y lisa.
Es importante que se amase mucho y bien para que quede una masa lisa y homogénea.
hacemos una pelota y la metemos de nuevo en el bol tapada con un trapo hasta que doble el volumen.
Sacamos, amasamos un poco más y hacemos panecillos (estos pesaban 85 gramos cada uno, los fuimos pesando para que quedasen todos del mismo tamaño y se hiciesen a la vez), cuidamos de darle forma de bollitos sin aplastar, ya que al no tener gluten no suben mucho.
Los pintamos con aceite y dejamos tapados de nuevo que doblen el volumen.
Metemos 25 minutos calor arriba y abajo en horno precalentado a 200º durante 25 minutos.
Sacamos y dejamos sobre una rejilla que se terminen de hacer.