Este blog nace de la necesidad de recopilar las recetas que voy haciendo y el gusto de querer compartirlas con todo el mundo

jueves, 23 de febrero de 2012

CROQUETAS DE JAMÓN IBÉRICO Y QUESO

Estas croquetas las hice con el jamón que quedó de la pata que compramos en Navidad.
La receta es de Eva Arguiñano, sólo que yo he añadido un toque de queso que le va estupendamente.
Hice la receta multiplicada por tres, ya que es engorroso ponerse a hacer croquetas, así que utilicé todo el jamón y salieron como 40 ó 50.

Super jugosas, llenas de sabor y listas en el congelador, perfectas para sacar en cualquier momento, poner aceite con el fuego fuerte y freir en menos de 2 minutos.

Ingredientes para 25/30 croquetas:

200 gramos de jamón (ibérico, serrano, cocido/york..)

100 gramos de harina normal (de trigo)

1 cebolla o cebolleta (mediana)

1 diente de ajo

1 litro de leche (entera, semi o desnatada)

1 cucharada de mantequilla

100 gramos de queso rallado (si es para fundir mejor)

Un puñado de perejil muy picado

Aceite

Pan rallado y huevo (para rebozar)

Preparación:

Picar la cebolla y el diente de ajo y poner en una cazuela con un poco de aceite que se haga un poco pero que no se ponga oscuro, echar el jamón y rehogar unos minutos.

Añadir la harina y la mantequilla y remover un poco para que se cocine la harina y no tenga sabor.

Echar la leche poco a poco sin dejar de remover (en este punto yo me ayudé de unas varillas para remover más rápido y deshacer los grumos); trabajar la masa hasta que al levantar la varilla o la cuchara caiga parte de la masa en peso, como un puré muy espeso; añadir el queso y dar unas vueltas más.

Añadir el perejil picado, rectificar de sal (yo no le puse nada de sal porque el jamón sala bastante)

Extendemos en una bandeja, tapamos con papel film para que no haga costra y dejamos en la nevera durante unas 4 horas mínimo para que endurezca.

Pasado el tiempo destapamos, vamos tomando porciones del tamaño de una cuchara y las pasamos por huevo batido y luego por pan rallado (yo lo hice dos veces para conseguir un empanado más grueso)

En este punto que ya tenemos las croquetas hechas podemos freirlas a fuego fuerte o congelar y freir cuando queramos, sin necesidad de descongelar previamente.

Notas: Lo único que os puede pasar es que la masa se quede blanda y no podáis formar las croquetas, esto os ocurrirá si no trabajáis bien la masa y la dejáis como un puré muy muy espeso. Echad poco a poco la leche para que se vaya incorporando y removed con varillas enérgicamente. Si la echais toda de golpe tardará más en espesar y es probable que retireis el cazo antes de tiempo, con lo que se os quedará la masa blanda.

lunes, 13 de febrero de 2012

FLAN DE LECHE CONDENSADA

Os presento un flan casero casero! y muy muy rico.
Este tiene un montón de burbujitas, lo hice a propósito porque me encanta, le da un toque casero precioso.
Es muy sencillito de hacer, apenas unos cuantos ingredientes. Yo los hice en flaneras de aluminio de usar y tirar pero se desmolda perfectamente.
A pesar de estar hecho con leche condensada tiene el toque justo de dulzor. Os lo recomiendo!
Esta receta es de Karlos Arguiñano y como digo súper sencilla y agradecida.

Ingredientes (salen 6 flanes grandes ó unos 8-10 tamaño molde de usar y tirar)

4 huevos
350 gramos de leche condensada (una latita pequeña)
500 mililitros de leche (yo le puse desnatada)

Para hacer el caramelo:
100 gramos de azúcar y un chorrito de limón (o podéis comprarlo hecho)

Preparación:

Hacemos el caramelo poniéndolo en una sartén y retiramos cuando tenga un color oscuro. Lo ponemos en los moldes.
En un bol batimos los huevos, añadimos la leche y la leche condensada y batimos bien para que todo quede bien integrado. Lo ponemos en los moldes.
Ponemos los moldes en la bandeja de horno o en una fuente ancha y echamos agua en la bandeja para hacer un baño maría (unos dos dedos de agua) y lo metemos en el horno precalentado a 160ºC durante 40 minutos más o menos calor arriba y abajo (metemos un palito para ver si sale limpio y estará listo)
Sacamos y dejamos enfriar. Servir frio.

Nota: si lo probáis templado o caliente lo notaréis demasiado dulce, pero no os equivoquéis, al enfriar cambia.